La Comunidad de Madrid investiga nuevas terapias y estrategias nutricionales para frenar el envejecimiento asociado a la enfermedad renal crónica. El Instituto Madrileño de Estudios Avanzados IMDEA Nutrición y la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) lideran el consorcio de investigación del proyecto RENACE-CM, que combina biomedicina, desarrollo de fármacos y nutrición de precisión para avanzar en tratamientos personalizados para las personas que conviven con esta patología.
La iniciativa cuenta con una inversión de más de un millón de euros y está financiada en el marco de la convocatoria de 2025 de programas de actividades de I+D en salud de la Comunidad de Madrid. Coordinado por la UAM y el instituto madrileño IMDEA Nutrición, el consorcio reúne a grupos de la Universidad de Alcalá (UAH), el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CSIC-UAM), la Universidad CEU San Pablo y el Instituto de Investigación Sanitaria de la Fundación Jiménez Díaz (IIS-FJD), junto con asociaciones de pacientes.
Un envejecimiento acelerado más allá del riñón
La enfermedad renal crónica no solo afecta a los riñones, sino que también puede acelerar el envejecimiento del organismo y provocar un proceso degenerativo generalizado, con un alto impacto en la calidad de vida de los pacientes. Esa es la premisa de partida de un proyecto que aspira a entender por qué el deterioro renal arrastra consigo otras funciones del organismo y a encontrar vías para frenarlo.
La coordinadora del proyecto y catedrática de la UAM, Marta Ruiz Ortega, señala que la investigación estudiará los mecanismos moleculares que relacionan el daño renal con el envejecimiento acelerado, la fibrosis y la sarcopenia, que es la pérdida de masa y fuerza muscular. Para ello, integrará tecnologías, modelos experimentales avanzados y herramientas de diseño de nuevos compuestos farmacológicos.
El abordaje de la sarcopenia resulta especialmente relevante en este tipo de pacientes, ya que la pérdida de masa y fuerza muscular condiciona la movilidad, la autonomía y la tolerancia a los tratamientos. Comprender cómo se encadenan esos procesos desde el riñón dañado hasta el músculo es una de las claves que el consorcio quiere desentrañar.
De los estudios preclínicos a los datos de pacientes
La investigación combinará estudios preclínicos con datos de pacientes para explorar nuevas vías de intervención, teniendo en cuenta factores como la fragilidad y las diferencias entre hombres y mujeres. La combinación de estas estrategias con nuevas terapias farmacológicas permitirá explorar enfoques complementarios para prevenir complicaciones y preservar la calidad de vida.
Ese cruce entre laboratorio y realidad clínica es uno de los elementos diferenciales del proyecto. No se trata solo de diseñar compuestos en el laboratorio, sino de contrastar su comportamiento con la información que aportan los propios afectados, lo que permite ajustar las hipótesis a perfiles muy distintos de pacientes. La fragilidad, entendida como una mayor vulnerabilidad ante el estrés fisiológico, y las diferencias de sexo se incorporan así como variables centrales y no como simples matices.
La nutrición de precisión ocupa un lugar destacado en esta estrategia. Frente a las recomendaciones generales, el consorcio trabaja en adaptar las pautas nutricionales a las características de cada persona, de modo que la alimentación se convierta en una herramienta terapéutica más dentro del seguimiento de la enfermedad renal crónica.
Formación de investigadores y traslado a la práctica clínica
Además, el proyecto busca impulsar la formación de jóvenes investigadores y el desarrollo de nuevas capacidades científicas para trasladar los avances a la práctica clínica y avanzar hacia una atención más personalizada de la enfermedad renal crónica y sus consecuencias sobre el envejecimiento.
Ese objetivo formativo responde a una necesidad estructural de la investigación biomédica: garantizar que los equipos que hoy trabajan en el laboratorio puedan mañana llevar sus hallazgos a las consultas. En un ámbito como la enfermedad renal crónica, donde el seguimiento de los pacientes es prolongado y requiere coordinación entre especialistas, contar con personal formado en estas nuevas aproximaciones resulta determinante para que los resultados lleguen a quien los necesita.
El consorcio integra también a asociaciones de pacientes, lo que introduce la perspectiva de quienes conviven a diario con la patología en el diseño y el desarrollo de la investigación. La combinación de biomedicina, desarrollo de fármacos y nutrición de precisión configura un enfoque multidisciplinar que aspira a mejorar la calidad de vida de las personas con enfermedad renal crónica en la Comunidad de Madrid.
Imágenes: Comunidad de Madrid
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